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Sencillez y soberbia polítca

Arturo Zárate Vite

Sencillez y soberbia polítca

Periodismo

Septiembre 17, 2018 09:04 hrs.
Periodismo Nacional › México Ciudad de México
Arturo Zárate Vite › diarioalmomento.com

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La historia que hoy te cuento es la de un personaje del pueblo, que ha entendido su papel de servicio. Le pagan como instructor de baile y cumple. Tiene un carisma que envidiaría cualquier político. Su secreto es ser auténtico, hablar con la verdad. Estuvieron a punto de quitarle la vida.
Le pagan por dar clases y quienes pagan lo apapachan con llevarle café, pan, barra de chocolate o cualquier bocadillo. También están pendiente de la fecha de su cumpleaños para organizarle fiesta. Invitarlo a desayunar en algún restaurante. Por supuesto que su ingreso está muy lejos de ser el sueldo de un legislador o alto funcionario. Aspira a la larga a convertirse en dueño de su propio Gym, producto de su trabajo cotidiano.
Se llama Jan Ávila. Su sencillez, la sonrisa, el humor, el baile, la selección musical, lo han convertido en uno de los favoritos en el club deportivo donde trabaja. Su comportamiento es natural, no tiene que fingir ni simular, mucho menos mentir a quienes lo escuchan.
Es cauto, medido, cordial, pacifista, conciliador. Le gusta que la gente disfrute y se divierta en su clase. Para él, lo importante es que sus alumnos y alumnas gocen el momento. Sonrían. Bromea con el color morena de su piel.
¿Qué cualidades tiene Jan que contrastan con el comportamiento político?
Actúa sin dobles caras. Es leal. No regatea el saludo ni la sonrisa. No se esconde. Se entrega en su trabajo. Hasta el límite de sus posibilidades. Su máximo esfuerzo. Procura tener contacto e identificar a los que asisten a su clase. Se coloca al frente. Toma su tiempo para recorrer toda la duela, acercarse al que está en la última fila, en medio o en una esquina. No descuida a nadie. Corrige pasos, sin incomodar a quien no los pueda hacer con precisión. Es respetuoso. Alienta el ejercicio, la diversión, la amistad y el afecto.
No tiene que prometer nada que no pueda hacer y mucho menos pagar porque lo quieran. Es auténtico.
Jan, con apenas 33 años, 9 como instructor profesional de baile, no olvida el día que estuvieron a punto de matarlo. Dos asaltantes, a la vuelta de su casa. Uno de ellos lo obligó a ponerse de rodillas y le puso el arma de fuego en la frente, mientras el otro ordenaba a su compañero que disparara. Jan, en cuestión de segundos dio un repaso a la película de su vida. Se encomendó a Dios. ’Virgencita protégeme con tu manto’, hubiera sido la ultima frase en su mente.
’¡Dispara!...¡Dispara!’, gritaba el delincuente a su compañero. Segundos de angustia. Macabros. Con voz temblorosa dijo: ’no puedo’. Y no pudo. Los dos delincuentes optaron por echarse a correr, con las pertenencias de la víctima.
Lo único que no le quitaron a Jan fue esa vocación de servicio y sencillez que están muy lejos de caracterizar al político bañado de soberbia que llega al poder y cree que todos los demás deben servirlo y seguir sus ocurrencias.
Vite10@hotmail.com
@zarateaz1






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