Presión Sindical en Chapingo sube de tono


"La solución del problema es ceder ante decenas de argumentos que se inventa el sindicato al momento... tal vez ni les importe, el daño que se le causa a la universidad,": Sergio Barrales

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Presión Sindical en Chapingo sube de tono

Política

Abril 03, 2019 12:01 hrs.
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José Sergio Barrales Domínguez

La negociación con el Sindicato de Trabajadores Administrativos de la Universidad Autónoma Chapingo (STUACh), está llegando a su máxima expresión. Sus agremiados realizan en la CDMX manifestaciones públicas donde no se respetan derechos civiles, ni morales, utilizando la mentira y la agresión verbal como argumento para lograr el respaldo público y arrancarle a la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) el dinero que exigen con sus movilizaciones.

Hoy, después de cumplir un compromiso académico en la UNAM, a través de los medios de comunicación me enteré que hubo un enfrentamiento de trabajadores del STUACh con un contingente del movimiento de los 400 pueblos, disputándose la avenida Reforma en la CDMX para hacer sus manifestaciones. Después, entraron al Senado de la República, con la demanda única de obligar al Rector a negociar con ellos la solución de huelga iniciada desde hace 41 días. Mintieron a senadores de que no se les ha atendido y por ello toman medidas de fuerza.

Quieren repetir la dosis del año pasado, cuando el Rector acudió a la Secretaría del Trabajo (ST) para explicar la razón de porqué no se podía entregar todo el dinero solicitado por los sindicatos. Estando ahí, se generó un ambiente donde todos se unen para presionar a la UACh a entregar lo que piden los trabajadores. No es un ambiente de negociación, sino uno de presión contra la autoridad universitaria para entregar el dinero y terminar el conflicto, sin importar los daños a la institución. También, se entra en un ambiente en el que las mentiras de los sindicalistas son argumento fuerte para las autoridades federales, que en aras de que ’sus salvajes’ no sigan provocando desmanes en la vía pública, piden que Chapingo ceda como solución única del problema.

Sí. Para todos, la solución del problema es ceder ante decenas de argumentos que se inventan al momento y que algunos lo creen a través del proceso. En ese momento la negociación es ceder, ya que nadie percibe, y tal vez ni les importe, el daño que se le causa a la universidad, a pesar de que la universidad es de ellos, al heredar las plazas a sus hijos. Lo único que quieren es destruir a la gallina de los huevos de oro.

¿El año pasado qué sucedió?... se les entregó un bono por $11,900 a cada trabajador, que no fue autorizado por el H. Consejo Universitario, y por tanto, fue un dinero que no se contempló en la distribución presupuestal de la universidad, obligando al Rector a buscar ese recurso adicional en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP), mismo que fue negado. Entonces, ¿por qué se entregó el dinero sino lo teníamos?... pues por la presión de SAGARPA, ST, de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCyA) y de un asesor del Presidente de la República, quien pidió que por primera vez Chapingo ayudara al presidente a mantener un ambiente de paz y armonía en el país. El Jefe de conciliadores de la JFCyA, se vanaglorió de obligar al Rector a entregar el dinero a los trabajadores, quizá para que le pongan una estrellita. Lo que en realidad influyó para tomar la decisión, fue creer en la palabra de varios funcionarios de alto nivel, de que ayudarían a Chapingo a conseguir ese dinero.

De esa manera, el año anterior se entregó el dinero por la promesa del Secretario de Agricultura de entonces, quien se comprometió de palabra a gestionar el dinero después de levantar las huelgas versión 2018. Las gestiones para recuperar el dinero fueron permanentes, recibiendo la negativa también permanente de la SHyCP quienes simplemente argumentaron: nosotros no lo autorizamos.
¿Cómo terminó el año 2018 para la UACh?... con déficit de 8 millones de pesos debido a que no se logró restituir al presupuesto universitario los 46 millones de pesos que se dieron a profesores y trabajadores como medida de fin de año (bono). Lo más lamentable fue que los 30 millones de pesos destinados al Programa Especial de Extensión y Vinculación Universitaria 2018 (PEEVU2018), mediante el cual se apoyó a comunidades pobres del país a resolverles problemas de agua para uso doméstico, biodigestores para proveerlos de gas utilizando desechos animales, el establecimiento de huertos familiares en escuelas para rescatar la identidad de los jóvenes con la agricultura y la alimentación, entre otros proyectos, tuvieron que ser canceladas ante la avaricia de un grupo de universitarios que vieron es este proyecto la posibilidad de hacerse de dinero fácil.

El no aplicar el dinero en el PEEVU2018 por las razones indicadas en su momento en un documento público, se reflejó en que el hueco financiero de 46 millones de pesos generado por la entrega de bonos, fuese cubierto parcialmente por el dinero del PEEVU2018 y otras economías, registrándose al final, un déficit de 8 millones de pesos que deberá cubrirse con presupuesto 2019. ¡Ni modo! El dinero que se consiguió desde 2015 para ayudar a comunidades pobres, se hizo agua ante las demandas económicas de los sindicatos y la negativa del HCU para considerarlo como parte de la distribución presupuestal, tal como venía ocurriendo desde el 2011, año que se registra como inicio del pago del bono como medida de fin de año.

Como estrategia de negociación la UACh nombra a una comisión negociadora que se encarga de llegar a acuerdos con los sindicatos, teniendo a la JFCyA como mediadora. Producto de esos trabajos, en este momento la universidad ofrece 3.35% de incremento salarial, la entrega de un bono de $12,100 pesos por trabajador y el extraordinario premio por causar daño a la universidad, del 100% de salarios caídos. Pero quieren más.

Exigen que el Rector acuda a la ST, o ahora al Senado de la República, donde se corre el riesgo de que todos presionen para entregarles 4.2% en retabulación, situación que la SHyCP ha negado el apoyo a Chapingo, porque asegura que nunca le autorizó a la universidad hacer ese compromiso con el STUACh desde 2009. De hacerlo, llevaríamos a la universidad a una situación financiera irrecuperable como les ha sucedido ya a varias universidades del país. Por ello, la universidad les ha ofrecido entregar 13.7 millones de pesos para que se distribuyan entre todos los trabajadores, a cambio de que no se aplique ese dinero en la retabulación. Este es el punto actual de crisis en la negociación, que, aunque lograran que el HCU autorizara aplicarse en retabulación, ya sacarán otros argumentos que impidan levantar su huelga, pues no es nada descartable que tengan compromiso con otras huelgas para fortalecer su movimiento. En síntesis: el STUACh quiere ese dinero en retabulación y la autoridad universitaria no lo ve conveniente por el daño patrimonial irrecuperable e irrefrenable que pone en riesgo al modelo educativo de Chapingo.
Por lo pronto seguimos aquí, aguantando los miles de ataques a la institución y a la persona del Rector, cuya única razón de soportar todo lo que ha sucedido y lo que vendrá, es el convencimiento de que la Universidad Autónoma Chapingo debe seguir siendo una posibilidad de vida para muchos jóvenes mexicanos que puedan aprovechar la oportunidad de prepararse en ella; y también, para los trabajadores que de aquí hemos logrado crecer y hacer crecer a quienes nos rodean. Aquellos, quienes solo ven en la universidad una posibilidad de apropiarse de su dinero, que sigan luchando y buscando allegados que como ellos, aspiran a desaparecer a Chapingo, a pesar de que algunos recibieron en su momento sus beneficios como estudiantes, y otros incluso, hoy pueden heredar un pedacito de ella a sus hijos.

Tengo confianza en que en el Senado de la República sabrán descifrar las razones del por qué uno de los líderes sindicales propala la versión de que el Rector de la UACh pertenece a un partido político ajeno al del gobierno federal actual, versión que se puede utilizar como prueba de que utilizan la mentira como una arma de lucha para alcanzar sus fines.

Hecho a cachitos en varios lados, a 3 de abril del año 2019.

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