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Ayotzinapa, represión sexenal

José García Sánchez

Ayotzinapa, represión sexenal

Derechos Humanos

Septiembre 17, 2018 09:07 hrs.
Derechos Humanos Nacional › México Ciudad de México
José García Sánchez › diarioalmomento.com

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Hay interesados en que el movimiento de los padres de los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, no sólo se diluya poco a poco sino que desparezca. La identificación del régimen que terminan el 1 de diciembre con la represión no podrá sacudírsela nunca en el mundo entero.

El caso Ayotzinapa, ha dado la vuelta al mundo y en otros países tienen tanta repercusión y ha provocado tanta indignación como en México. Recordemos que Peña Nieto llega a la presidencia de la República con el estigma de ser represivo. Lo sucedido en San Salvador Atenco, donde hubo muertos, heridos y mujeres violadas.

El 3 de mayo de ese año el Gobierno del Estado de México, encabezado por Enrique Peña Nieto, dio la orden de romper el bloqueo de la autopista con 200 agentes que fueron repelidos por los manifestantes con palos, piedras, machetes, cocteles molotov e incluso la amenaza de hacer estallar una pipa de gas. De ahí en adelante los actos represivos ordenados por Peña Nieto se sucedieron uno a otro.

Tal vez por ello se trata ahora de desvirtuar el movimiento de los padres de los normalistas de Ayotzinapa, infiltrando porros en las manifestaciones de exigencia de justicia de los familiares de las víctimas.

Este 16 de septiembre, jóvenes encapuchados, a quienes ninguno de los manifestantes conocía, que nada tenían que ver con la movilización de los padres de familia, lanzaron un petardo a una patrulla de la policía capitalina, para que los medios registraran como una acción realizada por los manifestantes.

Desde luego, de inmediato en estaciones como Radio Red o Formato 21, las versiones parciales empezaron a difundirse como un hecho realizado por los padres de los normalistas desaparecidos.

Los infiltrados fueron identificados por los uniformados por su conducta agresiva. Sabían que no podían ser parte de la manifestación de los familiares de los normalistas, éstos tienen cuatro años movilizándose por varios países del mundo y saben perfectamente que una decisión mal tomada, una agresión, aunque sea verbal, contra los policías puede desvirtuar su movimiento. De ahí que se detuvo a uno de los infiltrados, identificado plenamente como tal, pero como el resto de los vándalos a sueldo, tienen la orden de no dejar que los policías se lleven a ninguno de ellos, porque podrían confesar el origen de su tarea, entonces actuaron violentamente contra la patrulla, con la intención de que los medios dijeran que los culpables de las agresiones habían sido los familiares de los estudiantes desaparecidos, tal y como lo hizo la mayoría de los medios apostados en el lugar para cubrir la manifestación.

Las instrucciones hacia los provocadores son muy específicas y tienen la característica de estar encapuchados y violentar el hecho, enfrentando a manifestantes contra los uniformados.

Desvirtuar un movimiento que representa la conducta de un gobierno autoritario con más agresiones, pareciera que no sólo es albor de los que les pagan a los porros sino de una serie de medios que sólo ven la realidad por encima y criminalizan a las víctimas, proceso que también identifica a la actual administración que por fin está por concluir.


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